Si estás pensando en divorciarte y tú y tu pareja estáis de acuerdo, probablemente la última cosa que quieras es meses de trámites, esperas y pasillos de juzgado. Hay buenas noticias: desde 2015 existe en España el divorcio notarial, que permite formalizar el divorcio ante un notario —sin juzgado, sin juicio, en pocas semanas— y que está pensado exactamente para parejas de Adra, El Ejido, Berja y el Poniente Almeriense que quieren zanjar el asunto rápido y sin más desgaste del necesario.
📌 La base legal es la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria, que modificó el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil para permitir que los divorcios de mutuo acuerdo sin hijos menores se tramiten ante notario o letrado de la Administración de Justicia, sin necesidad de intervención judicial.
Divorcio notarial vs. divorcio judicial: en qué se diferencian
Requisitos para poder hacer el divorcio notarial
No todo el mundo puede acogerse a esta vía. Los requisitos son concretos y hay que cumplirlos todos:
Los dos tienen que querer divorciarse y estar de acuerdo en las condiciones. Si uno se opone o no hay acuerdo sobre algún punto esencial, la vía notarial no es posible y hay que ir al juzgado.
Este es el requisito más importante. Si hay hijos menores de edad o hijos mayores con la capacidad modificada judicialmente, el divorcio siempre tiene que tramitarse ante el juzgado, sin excepción. El notario no puede intervenir en esos casos.
El art. 86 del Código Civil exige que haya transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio para poder pedir el divorcio, sea cual sea la vía elegida.
Aunque el divorcio sea ante notario, la ley exige que cada cónyuge esté asistido por su propio abogado (o que compartan uno si no hay intereses contrapuestos). El notario no puede actuar sin ese asesoramiento previo. Es un requisito formal imprescindible.
Antes de acudir al notario hay que tener redactado y acordado el convenio regulador que regule todos los efectos del divorcio: uso de la vivienda, liquidación del régimen económico, pensión compensatoria si procede, etc.
Que los hijos sean mayores de edad no basta por sí solo. Si el hijo mayor convive en el domicilio familiar y tiene la capacidad modificada judicialmente, el divorcio tiene que ir al juzgado igualmente. Consultar antes de asumir que se puede hacer vía notarial ahorra sorpresas desagradables.
Cómo es el proceso, paso a paso
Consulta con el abogado y negociación del convenio
El primer paso es reunirse con el abogado para revisar la situación: bienes comunes, régimen económico matrimonial, vivienda, pensiones... El abogado redacta el convenio regulador que ambas partes tienen que firmar. Este paso es el más importante: un convenio bien redactado evita conflictos futuros.
Comparecencia ante el notario
Los dos cónyuges, asistidos por sus respectivos abogados, acuden a la notaría para firmar la escritura de divorcio. El notario verifica que se cumplen los requisitos legales, lee la escritura en voz alta y levanta acta de la comparecencia.
Firma de la escritura
Ambos cónyuges firman la escritura pública de divorcio. En ese momento el divorcio es efectivo: la escritura tiene valor de título hábil para su inscripción en el Registro Civil.
Inscripción en el Registro Civil
El notario o el propio abogado gestiona la inscripción del divorcio en el Registro Civil. A partir de ese momento el estado civil queda actualizado y el divorcio tiene plenos efectos frente a terceros.
Por qué tiene sentido hacerlo así en el Poniente Almeriense
Mucho más rápido
Un divorcio judicial de mutuo acuerdo en Almería puede tardar entre tres y seis meses, dependiendo de la carga del juzgado. El notarial puede resolverse en pocas semanas desde que el convenio está firmado. Para quien quiere pasar página, la diferencia es enorme.
Más económico
Sin procurador y con un único abogado compartido cuando no hay intereses contrapuestos, el coste total es significativamente menor que el de un divorcio judicial. Los aranceles notariales son fijos y conocidos de antemano.
Sin desplazamientos a Almería capital
Hay notarías en Adra, El Ejido y Berja —los tres municipios de referencia del Poniente Almeriense—. No hace falta desplazarse a la capital de provincia. El abogado de referencia en el Poniente tramita todo localmente, lo cual es una ventaja práctica real para quien trabaja y no puede perder jornadas.
Menos desgaste emocional
Sin juicio, sin sala de vistas, sin esperar sentencia. El proceso es discreto y funcional. Para parejas que se han puesto de acuerdo y simplemente quieren formalizarlo, el divorcio notarial es exactamente lo que necesitan.
Qué tiene que regular el convenio notarial
El convenio regulador que acompaña al divorcio notarial debe cubrir todos los efectos económicos y personales de la ruptura. Según el artículo 90 del Código Civil, debe contener al menos:
Quién se queda en la casa, por cuánto tiempo y bajo qué condiciones. Si la vivienda es propiedad de los dos, hay que prever qué pasa con ella: venta, adjudicación a uno, mantenimiento en pro indiviso temporal...
Si el divorcio genera un desequilibrio económico para uno de los cónyuges (art. 97 CC), el convenio debe recoger la pensión compensatoria: cuantía, duración, actualización y causas de extinción.
Si estáis casados en gananciales, hay que liquidar la sociedad de gananciales: inventario de bienes y deudas, valoración y adjudicación. Es uno de los puntos más complejos y donde más conflictos surgen si no se gestiona bien.
Quién se hace cargo de las deudas comunes pendientes, la hipoteca si la hay, préstamos compartidos u otras obligaciones económicas del matrimonio.
El notario verifica que el convenio cumple los requisitos legales, pero no negocia ni protege los intereses de ninguna de las partes. Eso es trabajo del abogado. Un convenio con lagunas —que no regule qué pasa con la hipoteca si uno deja de pagar, o que no fije un mecanismo de actualización de la pensión compensatoria— genera conflictos que acaban costando mucho más que haberlo hecho bien desde el principio.